lunes, 29 de mayo de 2017

El Nuevo Herald: Sin fuente pero con amo.

Por Anabel Madiedo Oropeza.- Una vez más El Nuevo Herald crea artículos donde no cita la fuente. No es la primera vez que dedica desagradables y ambivalentes textos para desanimar a los que leen y crear una imagen de desolación miedo y terror, dando un espaldarazo a los intereses de los monopolios que están detrás de los recursos naturales de nuestro hermano pueblo venezolano y de paso afectar a Cuba.
El autor del texto plantea que un médico cubano expresó “anónimamente” su opinión. Parece que quieren borrar de un plumazo con tres palabras ambiguas y llenas de malas intenciones la verdadera esencia del internacionalismo cubano que desde sus comienzos, antes y después, dentro de la Revolución Cubana ha tenido como sustento la solidaridad y hermandad entre los hombres, el único “capricho” en toda la historia de los cubanos en Venezuela y el mundo es el de ayudar a quienes más lo necesitan incluso en las peores condiciones, a riesgo de nuestras propias vidas, así puedo citar la ayuda brindada a Irak cuando cada uno de los colaboradores cubanos tenía a su cargo un recurso que proteger y cuando se anunciaban bombardeos cada cual cumplía con la tarea de cuidar algo, así fuera la bala de gas licuado para cocinar, como lo hacía mi estimada enfermera jubilada pinareña y cubana Carmen Luisa Sánchez Ramos antes de bajar para el refugio donde ponían a resguardo sus vidas sin dejar jamás de trabajar para salvar vidas humanas en ese país, hace ya varias décadas, a finales de los años 80 y comienzos de los 90.
Las ganancias de Cuba con la misión de Venezuela es otro tema muy mal enfocado o mejor dicho muy mal intencionado en este texto, pues hace cuestionamientos para perjudicar a ambos países, ¿por qué no cuestiona cuantos millones de dólares ha perdido Cuba por causa del brutal, ilegal y genocida bloqueo de las diferentes administraciones de los Estados Unidos en detrimento de las relaciones entre nuestros dos pueblos, y que intenta rendir por hambre enfermedades a nuestro heroico pueblo.
La frase usada por el escritor del artículo y supuestamente emitida por un profesional cubano bajo anonimato de que “Estamos trabajando bajo mucha presión porque la Misión Médica se encapricha en seguir insistiendo en que no se cierren los servicios y que mantengamos nuestra posición aquí pese a todo”, se la agradecemos pues habla de la esencia de nuestro internacionalismo que no se trata de un viaje turístico sino de un esfuerzo humano y revolucionario de quienes comprometidos con su obra dejan atrás a sus familias en Cuba y van a cumplir dignamente con su deber al precio que sea necesario.
Sigue la estela de veneno de este texto que replico, desgastándose en hacer cuentas de lo que gana o deja de ganar un colaborador cubano en Venezuela y los términos del contrato de trabajo de ellos con el Ministerio de Salud Pública de Cuba, tema que solo incumbe a los interesados en aceptarlo o no, y que supera con creces las ventajas de contratos miserables de médicos y otros profesionales de la salud de otros países, que muchas veces son despedidos sin explicaciones o dependen del partido político que está en el poder para garantizar un trabajo, donde ni siquiera se garantizan los derechos básicos y los cuidados de salud y atención a sus familiares. En Cuba, como sucede en nuestro caso, todo el pueblo y las instituciones de salud, administrativas, políticas y de masas atienden a los familiares de nuestros colaboradores.
En condiciones de hacinamiento viven los pobres de este mundo que muchos no tienen ni un techo para dormir, mucho menos un salario o un plato de comida.
Olvidó el autor de este artículo en el Nuevo Herald mencionar que los colaboradores cubanos que están en Venezuela y otros países del mundo reciben además el pago de su salario en Cuba, siendo beneficiados con ese dinero sus familiares, olvidó también decir que esos familiares se quedaron en Cuba con la garantía de una vida tranquila, estudio y medicina gratuita que también es parte de la riqueza de los cubanos. Pero, lógicamente, no es interés del medio periodístico enemigo decir estas verdades.
Tomando palabras del texto “El internet está malísimo, muchas veces ni siquiera te puedes comunicar. Nos han prohibido salir después de las seis de la tarde, como si fuéramos mano de obra esclava y en la televisión transmiten noticias que no tienen nada que ver con lo que estamos viviendo”, es absurdo que digan que parecen mano de obra esclava, eso no fue dicho por ningún cubano que cumple misión en Venezuela, eso tiene el puño y la letra de la contrarrevolución que se dedica a decir que somos esclavos de una dictadura, pues se contradice con lo planteado anteriormente por ese mismo médico en cuanto al peligro que se corre en la convulsa Venezuela por las constantes acciones terroristas de la oposición, además hace muchos años que se toman medidas de seguridad con los colaboradores cubanos y no solo en Venezuela para cuidar sus vidas, eso nada tiene que ver con esclavitud, invito al autor de este artículo a revisar el concepto de la palabra esclavo en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
Otra información manipulada de este artículo hace referencia a que ha aumentado el éxodo de profesionales cubanos que “huyen” de Venezuela, como si fuera algo novedoso que existió por muchos años una política brutal de robo de cerebros y estimulación de salidas ilegales hacia los Estados Unidos y que ahora trabajan por lograr que continúe beneficiando a los profesionales cubanos, que en su mayoría engrosan allá las filas de los trabajadores en servicios básicos de los hospitales por salarios muy bajos, país en el que la mayoría de los camilleros, auxiliares, enfermeros y obreros son médicos o licenciados formados en Cuba.
Si de indemnizaciones habla este artículo, pues que empiecen por indemnizar a Cuba por los muertos que ha cobrado el bloqueo, por los medicamentos o los marcapasos que no se han podido comprar en el vecino país del norte, que no está preocupado por indemnizaciones ni por la vida de ninguno de nosotros, ni cubanos ni venezolanos.
Continúa citando el periodista refiriéndose a la entrevista anónima: “Salimos de Cuba buscando una mejor vida, pero en Venezuela descubrimos un verdadero infierno”. No será mejor decir que esa experiencia de salir de Cuba a realizar una obra de infinito amor, es también una forma de mejorar económicamente la vida de los colaboradores cubanos, sus familiares y su pueblo?, ¿que ha habido lugares y momentos aún más difíciles como el trabajo de combate contra el Ébola, realizado por los miembros de la Brigada Henry Reeve o los riesgos de enfermedades en Haití y otros muchos?, pero esa no es la intención de ese artículo que divulgó El Nuevo Herald, ese que enarbola la libertad de expresión como paladín de su existencia.
Lo que aprendí en Cuba y asumo por convicción viene de algo que se llama Fidel y que nos enseñó que el camino de las revoluciones no es un camino de rosas y que ser internacionalistas es saldar nuestra deuda con la humanidad!!!

Viva Cuba y Venezuela!!

Vivan Fidel y Chávez!!

Viva la Patria Grande Latinoamericana!!

Anabel Madiedo Oropeza es Médico Cubana internacionalista en Brasil


viernes, 26 de mayo de 2017

Venezuela, situación de peligro.

Ángel Guerra Cabrera.- No creo que en Venezuela exista un estado de guerra civil todavía. Sí aprecio una situación en extremo peligrosa que requiere ser atajada rápidamente.

Está en marcha el guion del Comando Sur de Estados Unidos, cuyo objetivo es no solo acabar con la revolución sino convertir a Venezuela en otra Libia u otra Siria y ha conseguido algunas de sus metas. Tal vez la más importante sea el desabastecimiento de alimentos y medicinas, creado artificialmente por las grandes empresas alimentarias, cuyos dueños, junto a otros oligarcas y funcionarios corruptos, han ganado fortunas a costo de los fondos asignados por el Estado para la compra de insumos y materias primas.
 
Este conjunto de problemas afecta severamente la vida cotidiana, ha creado irritación en sectores populares y aminorado el enorme caudal de apoyo popular que logró conquistar el chavismo con el genio estratégico de Chávez al mando y altos precios del petróleo. En aquella etapa, Venezuela incluyó como ciudadanos plenos, con dignos salarios, atención médica, servicios educativos, pensiones decorosas, viviendas de calidad y, sobre todo, participación y protagonismo políticos a las grandes mayorías hasta entonces marginadas y en muchos casos discriminadas por el color de su piel.
Pocas veces en la historia se pusieron en marcha en tan poco tiempo programas sociales de esa envergadura. Pero aunque mejoró ostensiblemente el nivel de vida de grandes masas, no parece haberse elevado por igual la conciencia política, sin contar el inherente culto al consumo del modelo rentista petrolero aun vigente, arraigado incluso en los sectores anteriormente más desfavorecidos.
Cuando Chávez fue electo nuevamente presidente en 2012 ya existían barruntos de guerra económica aunque lejos de llegar al grado de perfeccionamiento y rigor a que ha sido llevada por la contrarrevolución bajo la presidencia de Maduro.
La gran diferencia de votos a favor de Chávez entre esa elección y la de Maduro en 2013, evidenció los daños adicionales de la guerra económica, pero también el insuficiente trabajo político del PSUV para esos comicios e, igualmente, confirmó el relevante papel de los grandes liderazgos carismáticos y aglutinadores.
Con esas condiciones en contra, Nicolás Maduro ganó limpia e indiscutiblemente la elección presidencial pero inmediatamente se desencadenaron protestas de tinte golpista por el candidato opositor Capriles que condujeron a actos violentos y la muerte de nueve personas. Maduro se entregó a una vorágine de trabajo sin pausa en cinco años. Debió construir su propio liderazgo, fortalecer la unidad cívico militar, combatir la guerra económica con soluciones de masa y, pese a las dificultades, continuar y restaurar las grandes misiones sociales creadas por Chávez. No menos importante, su esfuerzo honesto por encaminar un diálogo con la oposición.
Tuvo que soportar las guarimbas de febrero de 2014, que con saldo de 43 muertos y astronómicos daños materiales fueron instigadas por Leopoldo López, de nuevo con el sesgo golpista invariable en la oposición. Poco después vino otro rudo revés para el chavismo al perder las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, su primera derrota electoral en 17 años.
La derecha se sintió con el derecho de derribar a Maduro mucho antes de cumplir su mandato e inició una serie de acciones sediciosas desde el cuerpo legislativo, que llevaron al Tribunal Supremo a declararla en desacato hasta hoy.
El mayor aliento a la contrarrevolución en su permanente propósito de derrocar a Maduro y a la revolución viene con la llegada de Almagro a la secretaria general de la OEA, secundado por el frustrado candidato presidencial republicano Marcos Rubio.  Desde ese infecto lugar, el uruguayo ha articulado una coalición antivenezolana de gobiernos de derecha, entre ellos los de México, Colombia, Brasil y Argentina, en ciega obediencia a los planes de Estados Unidos.
Esa y no ninguna preocupación por la democracia y el orden constitucional es lo que ha movido a la derecha a la criminal espiral de violencia fascista en curso, que ya se ha cobrado medio centenar de vidas. No cabe duda que si no se desmantela esta feroz embestida con urgencia, la contrarrevolución hará cuanto esté a su alcance para deslizar al país hermano hacia la guerra civil y la intervención extranjera. El golpe a la derecha violenta fortalecerá la posición chavista hacia la Asamblea Nacional Constituyente y facilitará encausar el gran diálogo nacional que se busca.
Twitter:@aguerraguerra

martes, 23 de mayo de 2017

La ONU respalda la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos

El relator especial para la promoción de la verdad, la justicia y la reparación de la ONU, Pablo de Greiff, recuerda al Gobierno español que el Estado debe atender “de forma urgente” las reclamaciones de las víctimas de la Guerra Civil y del régimen franquista.

“No puede justificarse hoy la falta de acción en este ámbito en un Estado de derecho”, ha subrayado Greiff tras pedir al Gobierno español que de cuenta de las medidas adoptadas para dar cumplimiento al informe presenado en 2014.

El experto en Justicia Transicional de la ONU, el colombiano Pablo Greiff, ha recordado a España que el Estado debe atender “de forma urgente” los reclamos de las víctimas de la Guerra Civil (1936-1939) y del posterior régimen franquista. “El Estado tiene una obligación de atender los derechos de las víctimas y sus familiares y poner fin al sufrimiento de miles de ellas quienes aún hoy (…) siguen sin saber dónde se encuentran los restos de sus seres queridos”, recalcó ayer Greiff en un comunicado.
Las declaraciones del relator especial de la ONU se producen tras la aprobación el pasado 10 de mayo por el Congreso de los Diputados de España de una proposición no de ley (no vinculante) que pide al Gobierno que impulse la aplicación de Ley de Memoria Histórica (2007) para resarcir a las víctimas del franquismo.
También aboga por que se proceda a exhumar los restos del dictador Francisco Franco y a trasladarlos fuera del monumento del Valle de los Caídos, cerca de Madrid. El relator especial de la ONU indicó que la proposición no de ley hace referencia a varias de las recomendaciones pendientes que le había presentado al Gobierno de España en su informe de 2014.
“Las exhumaciones y la identificación de los restos son medidas urgentes necesarias para el esclarecimiento de los hechos y actos importantes que contribuyen a la reparación de las víctimas y sus familiares”, explicó el experto.
Para Greiff, el Valle de los Caídos, por ejemplo, “sigue simbolizado la asimetría de antaño en la memoria colectiva de la guerra y las víctimas, y la más reciente falta de acción del Estado en favor de una memoria más objetiva e incluyente”, censuró.
El experto en derechos humanos señaló que, en su estado actual, el Valle de los Caídos “no proporciona ningún tipo de información para explicar la simbología franquista y fascista”, ni se explica quién fue José Antonio Primo de Rivera, “ni por qué Franco fue inhumado ahí sin ser víctima de la Guerra Civil”, sostuvo.
“Tampoco se explica que el Valle de los Caídos fue construido con el trabajo forzoso de miles de presos políticos bajo condiciones inhumanas, sobre los cuerpos de las casi 34.000 personas que ahí están inhumadas, ni que muchos restos fueron trasladados allí sin consentimiento o conocimiento de sus familiares”, expresó.
Greiff también recordó que la nulidad de las sentencias -incluyendo sentencias de muerte- adoptadas en violación de los principios fundamentales del derecho y del debido proceso durante la Guerra Civil y el franquismo (1939-1975) es otra de las medidas de reparación “pendientes y urgentes”.
“No puede justificarse hoy la falta de acción en este ámbito en un Estado de derecho,” resaltó el experto, quien pidió al Gobierno español que informe sobre las medidas tomadas para dar cumplimiento a las recomendaciones del informe presentado en 2014.

En la foto; El relator de la ONU, Pablo de Greiff, en una imagen de archivo. / Emilio Naranjo (Efe)

Estados Unidos / OEA México, Estado vasallo de Washington versus Venezuela

Tras la llegada al poder de los unipolaristas y militaristas de la Casa Blanca, México va camino a convertirse en el principal Estado satélite regional de Washington. Según el Diccionario de política de Norberto Bobbio y Nicola Matteucci, el término califica la condición “paracolonial” de sujeción y dependencia de un Estado respecto a otro. Satélite es el Estado cuya actividad política, económica y militar, interna e internacional, es dependiente del Estado dominante. La condición de satélite conlleva de hecho (si no de derecho) la pérdida de la independencia y la soberanía nacionales. El Estado satélite no está en condiciones de ejercitar una política exterior autónoma, aunque conserve de manera formal, nominal o relativa todos los simulacros de la independencia y la soberanía. El modelo de dominación estadunidense sobre México se basa en la doctrina de la “soberanía limitada”, y se realiza bajo la forma indirecta de control ideológico, político, económico y militar. Pero a su cualidad de satélite México suma en la coyuntura su condición de vasallo, término que designa comúnmente al Estado que está subordinado política e ideológicamente a una potencia, especialmente en el contexto de un sistema internacional premoderno. Verbigracia, el actual papel de la “diplomacia” mexicana en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), añejo instrumento de control semicolonial de EU de la época de la guerra fría, donde el vasallaje −antaño como ahora− implica obligaciones de apoyo político y asistencia militar subordinada al poder hegemónico.
La asimétrica lógica imperial inter-hemisférica se aplica bajo la fórmula hegemonía + violencia, lo que implica desde las contrapartes más débiles de la relación vasallaje + obediencia. En ese sentido, por mandato de Washington a últimas fechas México se ha convertido en un agente ralentizador del proceso integracionista subregional desde su interior; en una quinta columna que de manera colaboracionista con el poder imperial ha venido trabajando para provocar la implosión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organismo intergubernamental (sin EU y Canadá) heredero del Grupo de Río.
En la fase actual EU tiene en la mira a Venezuela. La estrategia de guerra no convencional −con eje en la inteligencia tecnológica, las operaciones sicológicas, la manipulación propagandística, la distorsión informativa y la fabricación de percepciones vía la intoxicación de noticias falsas− se lleva a cabo desde el Comando Sur del Pentágono, a cargo del almirante Kurt Tidd, en estrecho contacto con el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, general H.R. McMaster.
Como antes en Libia,o Siria, en el marco de la “Operación Venezuela Freedom 2” es previsible que la estrategia imperialista dirigida a generar una guerra civil en Venezuela, cuenta de tiempo atrás con fuerzas especiales que actúan de manera clandestina en territorio venezolano y que en caso de una intervención militar directa del Pentágono serán apoyadas (la denominada “fase tenaza”) por infantes de marina de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (US military's Joint Task Force Bravo), ubicada en la base aérea de Soto Cano (Palmerola), Honduras, y tropas aerotransportadas de despliegue rápido de la base FOL (Lugar de Operaciones de Avanzada) de Leticia, en Colombia.
A su vez, la sala de comando político del golpe de Estado contra Venezuela está instalada en la OEA, y como Estado vasallo de Washington, México ha sido llamado a jugar un papel singular. Por instrucciones del aprendiz de canciller Luis Videgaray y su jefe Enrique Peña Nieto, el representante mexicano ante el organismo, el protagónico Luis de Alba, desempeñó un rol clave el pasado 3 de abril, cuando en una sesión ilegal se dio un golpe institucional en el organismo.
Tras despojar de la presidencia y vicepresidencia pro tempore de la OEA a Bolivia y Haití, De Alba instó en dos oportunidades a votar un documento injerencista contra Venezuela sin votación (por consenso), y cuando vio que no contaba con los votos necesarios pidió un receso para hacer el control de daños. Reanudada la sesión, en otro acto fraudulento impulsó un “consenso por mayoría” (sic), lo que a la postre, tras el falso supuesto de que se había aprobado la aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela, dio vía libre a la escalada de manifestaciones opositoras armadas de corte terrorista, que en 50 días ha dejado como saldo una treintena de muertes. 
La larga mano de Washington en la escalada terrorista
En su fase actual de escalamiento del conflicto, que incluye el asedio y hostigamiento de embajadas y funcionarios diplomáticos venezolanos en el mundo (por ejemplo en España y México) por turbas de clase-medieros en el exterior, el plan de intervención encubierta de Estados Unidos en Venezuela se está aplicando con base en una estrategia donde se articulan diversas formas de lucha, entre ellas, movilizaciones pacíficas combinadas con barricadas y una violencia callejera de corte paramilitar catalizada con equipos provistos con armas cortas, explosivos caseros, escudos, chalecos protectores, guarniciones de brazos y piernas propios de una unidad antimotín, que ponen en práctica acciones directas similares a los de una guerrilla urbana; operaciones encubiertas con fuerzas especiales en el terreno; sabotajes y saqueos, a lo que se suma una guerra mediática que utiliza un lenguaje orwelliano (doble-habla), bi-conceptual o doble estándar, salpicado con el manejo de propaganda blanca, gris y negra.
Con una amplia y programada cobertura mediática de exportación internacional con un sesgo político-ideológico predeterminado y que sigue el guión maniqueo: “Maduro dictador” vs. “Oposición democrática”, las marchas “pacíficas” y actos vandálicos −impulsados y financiados por los políticos y empresarios golpistas de 2002 y la red de agencias de Washington−, están concentradas en menos del 1% del territorio nacional venezolano; en 19 municipios controlados por la derecha, siendo el foco principal del terrorismo neonazi el municipio de Chacao, de aproximadamente 12 kilómetros cuadrados. En el resto del país la vida sigue con normalidad.
Cada día las imágenes exhiben que los protagonistas de la violencia callejera (donde hay paramilitares y francotiradores infiltrados y bandas de malandros pagados como mercenarios) están pertrechados con escudos y costosos equipos de ataque: máscaras antigases, atuendos especiales y armas contundentes diversas, algunas de fabricación artesanal o casera, pero las corporaciones mediáticas los presentan como los modernos “luchadores por la libertad”, recuperando la denominación aplicada por Ronald Reagan a la “contra” nicaragüense en su guerra clandestina contra el gobierno sandinista en los años ochentas.
Inscritas en la “agenda común” de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), los empresarios de Fedecámaras y los obispos conservadores católicos, las acciones clasistas y racistas para “calentar la calle”–incluido el ataque contra un hospital materno infantil con 54 niños en su interior y la quema del joven Orlando Figuera cerca de la plaza Altamira, en Chacao, por parecer “chavista”− y el empleo dosificado de la violencia armada bajo un enfoque de “cerco y asfixia” operado por el almirante Tidd desde el Comando Sur, siguen los patrones de los manuales de las Fuerzas de Operaciones Especiales de EU, como la Circular de Entrenamiento 18-01 sobre la guerra no convencional.
Otro objetivo: “Hacer gritar la economía” 
La guerra irregular o asimétrica funde las doctrinas de la manipulación sicológica vía grandes corporativos mediáticos tipo CNN, O’Globo, Televisa o Newsweek con la guerra económica de monopolios y oligopolios transnacionales y venezolanos, que siguen el esquema aplicado en Chile por la administración Nixon, su secretario de Estado Henry Kissinger y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con Richard Helms, para derrocar mediante un golpe militar al presidente constitucional Salvador Allende.
Entonces en Chile, como ahora en Venezuela, se trata de “hacer gritar la economía”. De allí que desde el fallido golpe de Estado de 2002, un grupo de corporaciones transnacionales y oligopolios locales vienen impulsando el desabastecimiento selectivo y programado de alimentos (Alimentos Polar de Lorenzo Mendoza; Cargill Venezuela, Heinz, Nestlé y Hermanos Herrera C.A., empresa distribuidora de Kellog's, General Mills y Procter & Gamble), lo que mediáticamente es difundido bajo matrices simbólicas equivalentes a “largas colas” y “hambruna”; de productos farmacéuticos y medicinales (Abbott, Roche, Novartis, Bayer, Pfizer, Sanofi, Merck, Astrazeneca, Glaxo); de productos de higiene personal (Johnson & Johnson, Kimberly Clark, Colgate-Palmolive); maquinaria y repuestos, alterando, boicoteando o saboteando de manera facciosa los mecanismos de distribución, a lo que se suman la inflación inducida y el bloqueo comercial y financiero internacional encubierto de las corporaciones del ramo (Moody´s Investors, Standar & Poor’s, Fitch Ratings, Credit Suisse, Bank of America, J.P.Morgan, Morgan Stanley y Deutsche Bank).
México, segundo país más letal del mundo
En ese contexto, en su papel de Estado satélite y como medida de presión contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro, México, país considerado por el Instituto de Estudios Estratégicos de Londres (IISS, por sus siglas en inglés) con más asesinatos en el mundo en 2016 a consecuencia de la guerra al narcotráfico, sólo detrás de Siria (que vive una guerra civil con intervención extranjera), ha venido impulsando entre los países de la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia y Perú) el retiro de embajadores y reducir sus misiones en Caracas a nivel de encargados de negocios, como paso previo a una eventual ruptura de relaciones diplomáticas en la OEA; lo que sin duda fue un tema abordado en la reciente entrevista entre los presidentes Donald Trump y Juan Manuel Santos en la Casa Blanca.
La calificación de México como el segundo conflicto más letal del orbe −es decir, con niveles de violencia de un país en guerra abierta− y con una intensidad consistente en los últimos diez años a la par de lo que ocurre en Siria, Afganistán y Yemen, lo hace impresentable para hablar de la aplicación de “cartas democráticas” contra terceros países. Máxime, cuando a diferencia de Venezuela, donde no hay un sólo medio de prensa censurado ni un solo periodista preso, muerto o desaparecido, México lleva el triste récord de 126 periodistas asesinados y 50 desaparecidos del año 2000 a la fecha.
En eso, también, resalta el doble rasero de la OEA y Washington por razones político-ideológicas. En ese contexto, y a instancias de la dupla McMaster/Tidd en aplicación de la “fase tenaza” de la Operación Venezuela Freedom 2, es previsible que en la reunión de cancilleres prevista para el 31 de mayo, la OEA eche a andar un bloqueo financiero y comercial contra Venezuela, como los aplicados en tiempos pasados contra Cuba y Nicaragua; para ello Washington viene presionando a los países angloparlantes del Caricom. La intervención militar multilateral está en el último lugar de las opciones.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Venezuela: ¿La próxima Víctima?


Por Pedro Pablo Gómez.- A veces en nuestros análisis podemos perder las perspectivas del contenido en que los hechos, de forma aisladas y repercutidos por los interesados en crear una imagen acorde a sus intereses, tienden a darnos la impresión de lo inevitable y necesario de hallar una ‘’solución’’ compatible para todos los que formamos parte del problema. 

En la actualidad, lo que ocurre en nuestro continente americano y particularmente los acontecimientos que ocurren en la tierra venezolana nos preocupan a todos los que queremos la preservación del proceso bolivariano que comenzó Hugo Chávez y también a los que pretenden liquidarlo de una forma u otra.

Uno de los problemas principales que se presentan a la hora de analizar objetivamente una situación es la no utilización de la memoria existente de hechos similares ocurridos en nuestras fronteras o fuera de ellas. Con Venezuela ocurre esto de alguna manera, todos vemos cómo se esta desarrollando a través de los medios occidentales y cómo se magnifica la oposición sistemática al gobierno del presidente Nicolás Maduro, con la actitud de la Asamblea Legislativa que encabeza Julio Borges, las manifestaciones y las agresiones directas a centros estatales por bandas dirigidas por connotados delincuentes y mercenarios pagados por las fuerzas reaccionarias y los mecanismos solapados del gobierno de los EEUU.

Por ello y tomando en cuenta el camino formado alrededor del ‘’problema venezolano’’ con el fiel apoyo de la lacayuna OEA y su presidente,Luis Almagro, me permito recordar parte del planteo psicológico expuesto claramente por uno de sus creadores el ex jefe de la CIA, Allen Dulles en su libro titulado ,’’El Arte de la Inteligencia’’, cuando para mantener saludable al sistema capitalista tenía EEUU que mantener las siguientes concepciones, sobre los gobiernos cambiables decía….

‘’En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas y convertidas en un vestigio del pasado. Gracias a su diversificado sistema propagandístico’’.
‘’Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo…. Contaran siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas en cualquier zona, sin que les asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural de defenderse’’

Y agrega además sobre los que intenten denunciarlos, ‘’solo unos pocos acertaran a sospechar e incluso a comprender lo que realmente sucede.Pero a esa gente la situaremos en una situación de indefensión, ridiculizándoles, desacreditarles encontrando la manera de calumniarles y señalarles como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad destruyéndolos’’.

Esta política no es más ni menos que el método permanentemente utilizado por el sistema para lograr la imposición de sus intereses en todo el mundo, ya sea en Irán, el Congo, Guatemala, Brasil, Chile, Honduras, etc. Ahora Venezuela es el centro de los deseos de dominio imperial, en los momentos actuales las condiciones están creadas para actuar con sus ‘’legitimas’’intenciones de ayudar al pueblo a liberarse de este gobierno.

Solo nuestras acciones solidarias podrán enfrentar los deseos de EEUU de aplastar la revolución bolivariana.

Fuerza Venezuela, la lucha Continuará.

jueves, 4 de mayo de 2017

Venezuela: ¿Se abre el juego? Por Iroel Sánchez

 “¡Golpe de estado!”, gritan la oposición venezolana, los medios de comunicación que le son afines, el para nada golpista gobierno brasileño de Michel Temer y hasta Washington -allí donde se dice no ocurren esos golpes porque no hay embajada norteamericana- expresa “profunda preocupación”.

El motivo no es que militares hayan desalojado un presidente electo, como aplaudió por breve plazo la oposición venezolana en abril de 2002, o sucedió en Honduras en 2009, ni que parlamentos no calificados legalmente para ello -como ha sucedido recientemente en Paraguay y Brasil- determinen el fin de un mandato presidencial. No, es porque el gobierno venezolano, enfrentado a sucesivas olas de violencia a las que ha llamado una oposición que sistemáticamente ha rechazado el diálogo que el ejecutivo le ha propuesto, incendiando hasta la sede del Tribunal Supremo, ha convocado a la elección de una Asamblea Constituyente que la misma oposición había reclamado en 2014 después de fracasar en las elecciones de 2013, cuando fue electo el Presidente venezolano Nicolás Maduro. 
El gran defecto que se le atribuye a la convocatoria es que el Presidente Maduro ha anunciado que los asambleístas no serán electos a partir de partidos políticos sino territorial o sectorialmente pero por qué ha de ser más democrático lo que decide una cúpula partidista que vaya a saber quién elige y financia que un colectivo de vecinos o trabajadores en igualdad de condiciones ¿Son más universales los políticos que los vecinos y los trabajadores?
La Asamblea Constituyente no sustituirá a la Asamblea Nacional de mayoría opositora, sino que -según se ha anunciado- trabajaría en paralelo a esta llevando a la Carta magna los programas sociales que ha implementado el chavismo desde su llegada al poder en 1999 y que grandes sectores populares temen se desmonten de llegar la oposición al poder. 
“La oposición trancó el juego”, ha dicho el Presidente Maduro en referencia a que la oposición – obsesionada con un referendo revocatorio del mandato presidencial que termina en 2019-  rechazó el diálogo que reiteradamente  ha propuesto  el gobierno. 
Pero ahora se abre una posibilidad de regresar a la política. Si el diálogo entre los políticos del gobierno y la oposición ha fracasado por qué no dar la palabra al pueblo.
El gobierno ha tomado la iniciativa y surgen varias preguntas hacia la oposición:
¿Por qué si tan seguros están de su mayoría no aceptan el reto?¿Por qué no luchar en las comunidades y colectivos laborales por sus candidatos, o es que temen no tener apoyo allí donde late el país y les es más fácil la lucha política en las reuniones de la desacreditada OEA o generando noticias falsas en las redes sociales de internet, mientras sus fieles especulan con los alimentos para provocar escasez y desatan la violencia en la calle para justificar la presión externa?
Es hora de que los que tanta democracia reclaman dejen hablar al pueblo.