sábado, 1 de enero de 2011

(Memoria Histórica) Carta de José Gómez Gayoso a su mujer residente en Cuba, Concepción Abad Rodriguez (6.09.1948).(Parte I)

Querida Concha:
Hoy, después de cinco años, te escribo. Por cierto que en situación poco envidiable. Lo hago con un esfuerzo sobrehumano, pues tengo las manos deshechas. Llevo en España cuatro años y medio, los mejores de mi vida. Desde que la dirección del Partido me concedió el honor de venir a luchar al interior, mi mayor anhelo era ver llegado el momento en que pisara tierra española. En estos cuatro años y medio hice todo lo que a mi alcance estaba por cumplir con mis deberes de comunista. Los dos últimos años he dirigido la organización de Galicia. En este puesto he caído el 11 de julio en La Coruña.
Ello fue consecuencia de la traición de un canalla que era ayudante del camarada Antonio Seoane, Jefe del Ejército Guerrillero de Galicia.Tenía que verme con él en su casa el 11 y al llegar me abrió la puerta la policía, que me encañonaba. Pude lanzarme escaleras abajo y largarles dos disparos, pero después se me encasquilló la pistola y en ese momento, por el hueco de la escalera, me dispararon, entrándome la bala por la sien y saliéndome por un ojo. Aún así logré escapar, pero a las 12 del día y con la ropa empapada de sangre, lograron darme caza casi una hora después. Mi desgracia fue que al recibir el tiro rodé por las escaleras y, al recobrarme, no encontré la pistola, si no, no me cogen vivo. Me llevaron al cuartel de la Guardia Civil, pero, al cogerme les dí el escándalo en la calle y miles de personas presenciaron el hecho, y visto mi estado, temieron que me muriera en el cuartel. Poco después me trasladaron al Hospital de Caridad.
En el hospital nada mas llegar, aun sin hacer la primera cura, sobre la mesa de operaciones, empezaron a interrogarme los de la Brigadilla de la Guardia Civil. Pocas horas después me operaban, vaciándome el ojo izquierdo.
Me encerraron en una salo solo, con dos guardias a mi lado y cuatro en los pasillos día y noche, y me sujetaron los pies con cadenas a los barrotes de la cama y las manos esposadas, no sacándome las esposas ni para comer. Así estuve once días. Allí desde el director hasta el practicante hicieron lo que el jefe de la Guardia Civil mandaba. Todavía a medio curar teniendo que llevarme entre dos, pues las piernas no me sostenían, me trasladaron al cuartel de la Guardia Civil, y esa misma noche empezaron los "interrogatorios". Quisiera callar por tratarse de mi, pero no debo. Lo que conmigo y Seoane han hecho es algo difícil de relatar. Sólo te diré que mil muertes son preferibles a lo que con nosotros han hecho. Cuando el 1º de septiembre salí del calabozo era un esqueleto. El día de mi detención pesaba 73 kilos y peso 48. Tengo el intestino y el estómago destrozados y los pulmones no cesan de vomitar sangre. Las manos, solo ahora con enorme dificultad, puedo coger la pluma. En fin, los cuatro años y medio que tardaron en cogerme los tenía rabiosos, y mucho mas el que cayendo el secretario general del Partido en Galicia y el jefe de Guerrillas, al cabo de mes y medio todo lo que cogieron fue 11 comunistas. Los enfureció mas el que a los seis días de nuestra detención se inició una ofensiva guerrillera y empezaron a caer fascistas y quemar centros de Falange y los ayuntamientos de Abegondo y Violeche (Coruña) y uno en Orense. Como ves, Conchita, los palos y torturas cuando conocía estos hechos se soportaban hasta con alegría al saber que nuestros bravos guerrilleros respondían como se debía y que aun caídos nosotros, con sus acciones nos querían decir que ya podían marchar solos, que nada ni nadie podrá acabar con ellos ni con el Partido.
Actualmente, desde el 1º de septiembre, salí del calabozo y pasé a semiaislamiento, pero que permite salir dos horas al patio (los de nuestro grupo completamente solos) empiezo a reponerme algo. Los camaradas que conmigo están son los que se esfuerzan por cuidarme, pues, como nadie tengo de familia, yo no recibo de la calle ni un pitillo.
Nuestro caso lo están acelerando. Tienen una prisa enorme por liquidarnos. Calculo que no nos libraremos, por lo menos Antonio Seoane y yo, de dos a tres penas de muerte. Y para principios de noviembre quieren tenernos ya bajo tierra. Por eso te doy los nombres:
José Gómez Gayoso, maestro nacional; Antonio Seoane, obrero; Juan Romero Ramos, obrero; José Bartrina, médico; José Ramos Díaz, sastre; José Rodriguez Campos, obrero; Juan Martínez, campesino. Hay también cuatro mujeres que se han portado magníficamente y a las que no han podido arrancarles ni una sola palabra.

Son:
María Blázquez, obrera que le perforaron el estómago de un tiro y que aún hoy en la cárcel tiene la bala sin extraer; Clementina Gallego, que está casi paralítica de una pierna; Carmen Orozco, maestra nacional, en grave estado con una lesión cardíaca, y Josefina González Cudeiro. (Vive en A Coruña)

Fin 1ª parte,  la 2ª en uno o dos días.

Fuente: Héroes de Galicia y España
(Editado en Buenos Aires, 1949)

5 comentarios:

  1. Menos mal ke en el presente kontamos kon Amnistía Internacional, ke se moviliza a favor de los sentenciados a muerte.

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  2. Lucía F López Pérez1 de enero de 2011, 21:56

    Que terríbel!

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  3. ESTE ES UN DOCUMENTO HISTORICO DIGNO DE SER PUBLICADO...EN HONOR A LOS MUERTOS DE NUESTRA LIBERTAD...JOSE LUGO

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  4. Ese fue el criterio que me condujo a su publicación, falta otro tanto o mas de la carta que publicare en próximos días. Estad atentos por si no recibís el aviso. Por lo menos conozco tres publicaciones en papel que la reproducen, entre todos debemos de difundir estos documentos.

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  5. José Manuel, yo me quedé sin palabras, ni sin comentarios...todo el día... es tan fuerte...lo compartí...bien evidentemente....Espero que España, un día se despierta, y vuelve a reconocer "su memoria", su "verdadera memoria".... Un abrazo fuerte desde el Norte !
    Solange.

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